UN SANTUARIO PARA EL PRÍNCIPE AZUL

“TENGO LA ALEGRÍA DE ANUNCIARME LA MUERTE DEL PRÍNCIPE AZUL!”

Un día que me bañaba en una piscina, me encontré cara a cara con un sapo muerto. No podía tener duda: El Príncipe azul se acabó de ahogar!
Después de haberlo secado cuidadosamente en la sal gruesa, he preparado para él un funeral y un santuario. Él encarna la prueba formal que nadie  vendrá a “salvarme” en su caballo blanco o en su bicicleta! Yo tengo que preocuparme de mi propio equilibrio emocional.